Potenciadores de Personas


Fotografía: Hongqi Zhang

La semana pasada debí llevar el carro de mi hija para que un amigo mecánico lo revisara en su taller. Estaba demasiado ocupado con todo lo que encierra detectar los desarreglos de cada carro que debía arreglar.

Comencé a trabajar en el automóvil de mi hija, pero pronto me di cuenta que no había suficientes herramientas para los dos. Utilizaba constantemente algunos de las que él necesitaba para reparar los otros carros. Decidí no molestarlo y no tomar aquellas que él utilizaba. Esperaría a que terminara o utilizaría otras herramientas que él no estuviera utilizando y trataría de que me funcionaran en lo que estaba tratando de arreglar.

Minutos más tarde, mi amigo se acercó a mí para preguntarme qué estaba haciendo. Le expliqué que estaba tratando de quitar una parte del carro para poner otra en su lugar. Me miró y me dijo: “Espero que sepas que esa herramienta que estás utilizando no fue diseñada para ese tipo de trabajo.” “Lo sé,” contesté. Luego fue en busca de la herramienta correcta. “Esta sí es,” dijo él, “úsala y verás.”

Relaciones Diseñadas

Dios nos diseñó para ser potenciadores de personas, diseñados para vivir en relación con los demás. Él quiere que nos ayudemos a crecer mutuamente. Ninguno alcanzará su potencial más alto por nosotros mismos. Necesitamos personas en nuestra vida que nos animen y, a su vez, nosotros necesitamos animar a las personas de nuestra vida, ayudándolos a alcanzar su desarrollo más alto.

¿Tiene palabras de ánimo para la gente que lo rodea? La Biblia nos dice claramente que la vida y la muerte están bajo el poder de nuestra lengua. Podemos usar nuestra lengua para potenciar a las personas y para animarlas con palabras de sanidad o, simplemente, podemos sembrar semillas negativas a través de nuestras palabras.

La Biblia dice que la lengua del sabio trae sanidad. Escoja hoy mismo ser sabio utilizando palabras que curen. Escoja descubrir lo mejor en los demás y poténcielos. Elija palabras de sanidad en vez de palabras chismosas; palabras de libertad y paz, en vez de palabras de enojo y de juicio. Permita que sus palabras inspiren y favorezcan a las personas que se relacionan con usted. Hable acerca de solidez y de esperanza a los demás.

Necesitamos animar a nuestros amigos, a nuestros parientes, a nuestros hijos. La palabra “animar” significa “incitar a la acción”. No asumamos que las demás personas detectan lo que usted ve en ellos. Muchas veces podrá ver cosas en la gente sin que ellos lo vean en sí mismos. Usted puede ver sus potenciales y talentos. Puede ver que Dios tiene un plan especial para ellos aunque estén pasando por momentos difíciles. Tome el tiempo para animarlos a través de una palabra amable o de una simple nota. Tal vez haya un regalo especial que usted pueda darles que les haga recordar su objetivo o sueño en la vida.

De cualquier forma que pueda, inste a las personas que de su vida a seguir hacia adelante. Si usted va a convertirse en un potenciador de personas y las ayudará a cumplir sus sueños, Dios también lo ayudará a cumplir los suyos. Usted y yo fuimos diseñados para hacer eso

“Por lo cual, animaos unos a otros y edificaos unos a otros, así como lo estáis haciendo” (1 Tesalonicenses 5:11).

“Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, pero la lengua de los sabios es medicina” (Proverbios 12:18).



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Por Irving Santiago. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.

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Los que Sobreviven


Foto: Christophe Libert

Como capellán de Hospicios, a menudo se me llama a mitad de la noche para consolar a alguna familia que acaba de perder a un ser querido. En una de esas ocasiones, ocurrió el siguiente incidente.

Un familiar en particular que se encontraba muy turbada, se situó calladamente en la parte trasera del hogar, pasando desapercibida para el personal mortuorio que ingresaba por la puerta principal. Luego de llevar el cuerpo del difunto a la camioneta, los asistentes de la funeraria se marcharon, siendo seguidos durante varias cuadras por la mujer que sollozaba a sus espaldas.

Aunque esto haya sido algo excepcional, profundiza el hecho de que ninguno de nosotros está realmente preparado para que la muerte nos arrebate a quienes amamos. Incluso, cuando sabemos que está cerca, nos sentimos traumatizados cuando llega el momento. La muerte nos encuentra desprevenidos. Aturdidos, procuramos funcionar en nuestra vida diaria, pero es muy difícil hacerlo, ya que nos sentimos impactados.

Por esta razón, hay varias cosas que debemos saber de antemano. Algunas decisiones se pueden tomar en forma temprana, lo que hará que ese tiempo difícil sea menos estresante.

Primero, puede decidir si desea cremación o entierro. Casi todas las casas mortuorias proporcionan ambos servicios. La cremación es, generalmente, menos costosa y contrariamente a lo que algunas personas piensan, el utilizar este método no va en contra de ningún principio bíblico.

Si usted escoge la cremación, medite en lo que desea hacer con el remanente cremado. ¿Desea guardar las cenizas en un mausoleo, enterrarlas, ponerlas en alguna urna en su casa o dispersarlas en algún lugar determinado? (Si ese es el caso, decida dónde).

Los precios pueden variar drásticamente. En una misma ciudad el costo de una cremación puede fluctuar entre los $500 a $1.700. Y existen cargos adicionales para otros servicios conectados a un funeral como el servicio de conmemoración, los ataúdes o urnas, el transporte, los certificados de defunción, la música que se utilizará en el servicio, el libro de huéspedes, las tarjetas conmemorativas, el horario de los ministros participantes, las escoltas, etc.

Tomar decisiones por adelantado relacionadas al funeral y a los servicios fúnebres realizando comparaciones ahora, pueden ahorrarle a usted y a sus seres queridos millones de dólares y mucha de la preocupación en el momento del deceso.

Si usted ha decido optar por el entierro, el costo de un ataúd puede ser realmente prohibitivo. Sin embargo, existen “ataúdes en venta” que se pueden adquirir directamente desde la fábrica al consumidor a precios bastante reducidos. Verifíquelo por internet o a través de las páginas amarillas.

En nuestra compleja sociedad, existen muchos detalles con los que hay que lidiar cuando muere un ser querido, además de los que ya hemos considerado más arriba.

He aquí una lista parcial de lo que deberíamos tener en cuenta:

Contacte las oficinas del Seguro Social para conocer sus beneficios
Tenga a mano documentos de herencias o fortunas
Tenga a mano la póliza del seguro de vida
Contacte al empleador para indemnizaciones por fallecimiento
Contacte a Veteran’s Affairs (Asuntos de los Veteranos de Guerra) para conocer los beneficios
Cancele las tarjetas de crédito
Conteste la correspondencia
Contacte los servicios de utilidades del vecindario
Póngase en contacto con el Banco

Hacer una lista con sus números telefónicos y archivar documentos importantes en un lugar fácilmente accessible, aliviará en gran manera para aquellos que le sobreviven el duro y traumático momento de la muerte de un ser querido.

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Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

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¡Déjalo!


Fotografía: Jason Cangialosi

Mi perro Teddy se distrae fácilmente con las basuritas, hojas, palos, insectos y bellotas que se encuentran en la acera o en su punto de enfoque. Y, si los ve, se los quiere comer. Por supuesto, sé que algunas golosinas serán una tentación para él, especialmente cuando anticipo su atracción desde mi lugar de altura. Así que cuando lo llevo a dar una caminata alrededor del vecindario, me es de gran ayuda una de las órdenes que él aprendió en su clase de obediencia. Dejé de utilizar la orden “¡déjalo!” Quiero que aprecie los lugares, los sonidos y los olores de nuestro hermoso mundo. Allí hay pájaros, ardillas, niños, mascotas, agua y flores para explorarlos juntos. Sin embargo, Teddy nunca verá el Gran Panorama que nuestra caminata podría llegar a ser, si su nariz está pegada al suelo, olfateando siempre la basura.

Generalmente, luego de una o dos de mis firmes órdenes, Teddy abandona el ítem ofendedor. Le digo, “¡eres un buen chico!”, y continuamos la marcha. Su obediente respuesta hace que nuestros momentos juntos sean mucho más agradables, estirando menos la correa, y sin preocuparme de lo que se acaba de tragar. Me encanta cuando mi perro se concentra, gira su amorosa y pequeña cabecita hacia mí, y seguimos caminando por el sendero frente a nosotros.

Me Distraigo Fácilmente

Desde que dejé de utilizar la orden “¡déjalo!”, he pensado mucho en lo fácil que sería mi vida si a veces pudiera oír lo que Dios me dice. En mis momentos de quietud por las mañanas, o cuando trato de meditar, se me hace fácil practicar la orden “¡déjalo!” cuando mi mente vaga entre preocupaciones y listas de deberes. Mi diaria caminata con Dios se interrumpe cuando me distraigo con tanta “basura de la vida.” A menudo es apenas un puñado de cosas pequeñas que no hacen mucha diferencia, pero que toman tiempo-las recojo, las ordeno, las mastico e, incluso, juego con ellas, y me olvido de mi Maestro. Por lo menos, Teddy está al otro extremo de la correa cuando caminamos. En mi vida soy libre de distraerme cuanto quiero y vagar muy lejos.

Quizás Dios utiliza la orden “¡déjalo!” de muchas maneras. Seguramente, los 10 Mandamientos son el “¡déjalo!” que diseñó para protegernos del mal. A veces, otras personas con las que intento caminar por la vida me ofrecen un “¡déjalo!” mientras comparten sus experiencias y sabiduría. Las Escrituras están llenas de mensajes “¡déjalo!”, con los ejemplos de quienes han caminado antes que nosotros.

“Señor, ayúdame a escuchar Tus órdenes “¡déjalo!” Quiero verdaderamente mirar hacia arriba y ver lo mucho que tenemos que explorar juntos.”

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Por Karen Spruill. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

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Yo Hice Llorar al Matón


Foto: Thomaz Scalquo Cia

Mientras subía al bus escolar, dí un vistazo rápido por los asientos para ver si Daniel estaba allí. Oré para que tuviera algún tipo de práctica o algo parecido que lo mantuviera fuera del bus. 

No tuve suerte. Allí estaba, observando de arriba a abajo el pasillo, esperando molestar a quienquiera que se acercara a él. Torcí mi cabeza y miré hacia el fondo del bus. De todos modos, me señaló a mí. 

“Cec-ci-ci-lia. Oyy-ye, Ce-ci-ci-lia!” cacareó Daniel, haciendo risa de mi tartamudeo. 

Gracias a la terapia del habla, mi tartamudeo no era tan notorio como antes. Pero eso no hizo que Daniel dejara de ridiculizarme. Nunca conocí a nadie que realmente quisiera estar con él. Daniel parecía feliz solamente cuando lograba que alguien se sintiera miserable. 

Miré al suelo y puse mi mochila sobre mi falda, esperando que él encontrara a alguien más a quien atormentar. Pero siguió repitiendo mi nombre. 

“Cec-ci-ci-lia.… Cec-ci-ci-lia… Dd-dd-dinos a-aa-aa-al-go, Cec-ci-ci-lia,” remedaba Daniel. “¿Q-q-q-ué t-t-te pa-pa-pa-sssa? ¿Eres tar-t-t-ta-mu-mu-da?” 

“¡Yo no hablo así!”, grité. Aunque deseaba aproximarme a él y abofetearlo, podía escuchar la voz de mi madre, instándome a ignorarlo. Pero era difícil, porque lo tenía a dos pasos de mí. 

Cámara de Tortura Móvil 

Si solamente pudiera levantarme y huir de allí, pensaba. Pero no, estaba atascada en esa cámara de tortura móvil. 

Esperando que terminara con su molestoso acoso, saqué mi iPod y le subí el volúmen. Mi plan funcionó hasta que Daniel me arrancó los audífonos de la cabeza. 

“¿Quieres escuchar música, también? ¿Algo latino?”, preguntó con una risita. 

“¿Por qué dices eso?”, le pregunté. 

“Porque eres mexicana,” respondió. 

“No, no lo soy. ¡Soy cubana!”, corregí. 

“Cubana… mexicana sucia –la misma cosa”, resopló de furia, poniendo los ojos en blanco. 

Lo que dijo me hizo hervir la sangre. Sin pensarlo, me puse de pie y dejé escapar el primer insulto que vino a mi cabeza. 

“¿Quieres jugar a los sobrenombres? Yo tengo uno para ti –¡cara de grano! ¿Nunca has pensado en medicarte? ¡Tus mejillas y tu frente están más agujereadas que un ciclocross! 

Los que estaban en el bus irrumpieron en carcajadas. ¡Con solo un insulto nosivo le había arrebatado el poder a Daniel, y me sentía tan bién! Mi pulso se aceleró mientras celebraba con la chica que estaba más cerca de mí, quien también fue víctima frecuente de Daniel. 

Me sentí como en esas películas donde el niño bueno le gana al matón y todos se alegran porque, por fin, se ha hecho justicia. Pero al volverme donde otra compañera de clases, me di cuenta que Daniel estaba llorando. Bueno, en realidad, trataba de no llorar. Su devastado semblante me hizo ver que lo había humillado. De repente, me sentí avergonzada. 

Aunque una parte de mí sentía que Daniel merecía lo que hice, yo sabía que Dios no lo veía así. Y, aunque los comentarios de Daniel fueron desatinados, su conducta grosera no me daba el derecho de actuar tan horriblemente como él. Ciertamente, no demostraba amar a mis enemigos (Mateo 5:38-48). 

Respiré hondo, me tragué el orgullo y le dije: “Daniel, perdona por haberte dicho esas cosas tan feas. Lo siento”. 

Me miró fijamente, como si no pudiera creer lo que acababa de oír. Luego, murmuró: “Está bien,” girando su cabeza para mirar por la ventana. 

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Por Christy Heitger. Reimpreso con el permiso de Insight Magazine, enero 27, 2007. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

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Etapa Maternal


Foto: Heleen Davies

“¡Crecen tan rápido!”

No puedo contar las veces que escuché esa frase cuando mis gemelos eran pequeños. “¡No puede ser verdad!”, me dije. Había días en que no podía ver más que pañales, montones de ropa sucia y sentirme en constante  supervisión. Los juguetes dispersos por el suelo eran algo que parecía interminable. El esfuerzo requería entrenar a aquellas manos pequeñitas para que los recogieran. Decir que cuidar a niños pequeños puede ser fatigante, seguramente es una gran subestimación.

Trabajé fuera de casa hasta el momento en que mis hijos nacieron y, odio admitirlo, muchas veces anhelé el orden y la paz de una oficina. Me encantaba levantarme y salir temprano de casa, vestirme para el trabajo y pasar mis días interactuando con otras personas. A pesar de adorar a mis hijos y de estar agradecida de haber podido quedarme con ellos en casa, me frustraba permanecer constantemente en el hogar.

Mientras me encontraba en medio de mis frustraciones, una amiga, la cual es una artista consumada y cuyo talento está demostrado a través de las pinturas que adornan las paredes de su hogar y que, además, le encanta jugar golf, me confesó que no había echo esas pinturas hasta que sus hijos dejaron el hogar. “¡Ay, ay, ay!”, pensé; “realmente existe vida después del entrenamiento que le doy a mi bebito para que deje los pañales!”

Recuerdos Más Preciados

Me hizo pensar y darme cuenta que todas las frustraciones que sentía eran parte de la etapa maternal. Pasaría demasiado rápido y vendría una nueva. Cada temporada traería consigo desafíos que alcanzar y momentos hermosos para disfrutar. No puedo decir que extrañe aquellos días de pañales, pero las cosas lindas que hacían mis hijos durante esa etapa siempre serán uno de mis recuerdos más preciados.

Han pasado más de catorce años y con ellos diferentes etapas de mi vida como madre. Con el paso de los años me agrada cada vez más estar en casa con mis hijos. Claro que todavía hay días en que el cuarto de baño llega a ser mi lugar de retiro (¡ustedes, mamás, saben a lo que me refiero!) cuando anhelo momentos de paz y de quietud, libres de responsabilidades que tengan que ver con comidas, con ropa sucia, con el aseo y cuando la tarea de inculcar valores divinos pesan en mi corazón. Pero hay otros días en que me encuentro llorando, pensando en el momento en que mis hijos dejarán el hogar y que parece estar tan cercano. “¿Cómo han podido pasar tan rápido estos años?”, me pregunto.

Al anticipar la llegada de otra etapa más en mi vida, en vez de lamentarlo, trato de recordarme a mí misma que debo disfrutar la etapa en que estoy; los momentos en familia que atesoro, la alegría de ver a mis hijos crecer y convertirse en los adultos que Dios quiere que sean. Y sé que cuando lleguen nuevas etapas, habrá desafíos que me harán crecer y convertirme en otro tipo de madre; pero junto a esos desafíos habrá nuevas y maravillosas experiencias con las cuales siempre me gozaré.

¡Disfrute la etapa en la que se encuentra hoy!

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Por Leslie Olin. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

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Recuede a sus Seres Queridos


Fotografía: Dreamstime

Se dice que la primavera es la estación del año para celebrar la vida. Vemos el pasto verde, las hojas pequeñas que crecen y los brotes floridos salir de la tierra. Los pájaros cantan y nacen conejitos por doquier.  Pero para los corazones que sufren con la pérdida de un ser querido, la primavera puede ser una dolorosa paradoja. ¿Cómo el mundo puede celebrar la vida, cuando estamos rodeados de muerte? 

La única forma de comprender la muerte es a través de la resurrección de Jesucristo. Debido a la esperanza que tenemos de una vida eterna con Él y con nuestros seres queridos, podemos descubrir formas para lidiar con el dolor de una pérdida.

Irónicamente, la manera de honrar a un ser querido que ha fallecido es a través de símbolos vivos. Tal vez usted pueda plantar un árbol o un arbusto en el patio de su casa o en algún lugar público en memoria de un ser querido. O quizás desee llevar flores a su iglesia o a alguien que está enfermo en su hogar.

Los feriados son momentos difíciles para quienes han sufrido una pérdida. El ayudar a otra persona puede reducir su propio dolor. Trate de reunir juguetes en Navidad en honor a la persona que amaba y dónelos a familias necesitadas. Si él o ella tenía algún hobby o interés particular, escoja sus regalos pensando en ese tema. Por ejemplo, recolectar osos de peluche, trencitos o artículos deportivos significativos para usted. También puede comenzar una tradición al ofrecer su tiempo libre para ayudar en algún proyecto de alimentación a aquellos sin hogar o a los refugiados durante la fecha de cumpleaños de su ser querido.

Álbum de Recuerdos

Otra forma de lidiar con la pérdida es hacer un álbum de recuerdos de la persona amada. Comience desde el principio utilizando todas las fotografías importantes de su vida.  Incluya sus frases predilectas y otras cosas acerca de aquella persona que fue tan especial para usted. Trate de enfocarse en los momentos felices que compartieron y cómo ellos lo ayudarán a ser una mejor persona. Aquellos recuerdos continuarán dentro suyo si usted lo desea.

Recuerde que la vida es frágil. No dé por sentado ni un solo día. Sea consciente de su influencia ante quienes lo rodean. Perdone a los que le han hecho mal aunque no se lo pidan. La vida es demasiado corta para guardar resentimientos. “El hombre es como la hierba, sus días florecen como la flor del campo: sacudida por el viento, desaparece sin dejar rastro alguno” (Salmo 103:15-16).

Vivir el resto de su vida de manera que honre el recuerdo de un ser querido, es la única forma de enfrentar su pérdida.

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Por Brenda Forbes Dickerson. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.

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Siendo un “Magnífico” Abuelo


Fotografía: Dreamstime

¡Soy abuelo! Mi esposa y yo nos convertimos en abuelos por primera vez hace sólo unos meses. Me siento emocionado. No hay nada como esto. Debo admitir que la sola idea de que un “tipo joven” como yo se convirtiera en abuelo, me impactó al principio; pero cuando por primera vez tomé a mi hermosa nieta en brazos, mi vaciliación se esfumó completamente.

Pienso que los abuelos juegan un papel muy importante en el desarrollo del corazón de los niños. Los abuelos pueden ser muy influyentes ayudando a moldear el valor personal de un niño. Los abuelos pueden comunicar el amor incondicional como nadie más podría hacerlo. Desde luego, este puede convertirse en un exceso y debería evitarse. Pero existe un lugar especial creado en el corazón de los niños que solamente puede ser llenado por la abuela o el abuelo.

Mi abuela maternal fue –quizás–, la persona más influyente (junto a mis padres) durante mi joven vida. Con cuatro niños varones pequeños, mi madre se sentía feliz de que pudiéramos turnarnos para pasar una semana durante el verano en la casa junto al lago de mi abuela. Aún juegan en mi memoria los momentos de la pesca, de las caminatas por senderos cubiertos de arena o los partidos de béisbol que veíamos con mi abuelita en su televisor a imagen blanco y negro. Cuando me preguntaba si alguien me amaba más que a nadie en el mundo, sabía que siempre podía contar con el amor de abuelita.

Casi Como Abuelos

Pero los abuelos no siempre tienen que ser familiares de sangre. Muchos de nosotros nunca conocimos siquiera a uno de nuestros abuelos por causa de muerte o distancia. Sin embargo, puede haber gente especial, quizás miembros de su iglesia, que han sido casi como abuelos para usted o para sus hijos. Pero tenga presente seguir instrucciones de seguridad al dejar con otros adultos a sus hijos. Puede haber eventos desafortunados que los dañarían. Si usted no conoce bien a algunas personas, nunca deje a su niño solo con otra gente.

Disfruto al ver a nuestra pequeña nieta casi una vez por semana. Sólo tiene seis meses de edad y por algún tiempo se mostraba vacilante al tratar de dejar los brazos de sus padres. Pero el cariño y el amor han pagado buenos intereses. Me encanta tomarla en brazos y caminar con ella por la casa, observando pequeños detalles de su interés que la distraigan. Ella es preciosa. No puedo imaginar que mi nieta no forme parte de la familia. Después de todo, ¡ella fue la que me sumergió en el mundo de los “magníficos” abuelos!

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By Curtis Rittenour. Copyright © 2012 by GraceNotes. All rights reserved. Use of this material is subject to usage guidelines.

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Bendiciendo a los Muchachos


Fotografia: Peter Borovsky

Llene el espacio en blanco. Los hombres son___________. 

No hace mucho, mi esposo y yo discutíamos acerca de las promulgaciones que han hecho algunos hombres en los medios de comunicación. Se sentía avergonzado y triste por la forma en que la sociedad parece ver los defectos de los padres/hombres. Tengo que admitir que ha llegado a ser alarmante la forma en que se hace burla de los padres en la sociedad norteamericana. Es difícil encontrar videos seculares, tiras humorísticas y propaganda donde se respete la figura del padre. Se los muestra divagando, como monstruos inadecuados y abusivos. Mi esposo dice que les ha “llegado la hora” –especialmente a los hombres cristianos caucásicos. Si esto le sucediera a otro grupo o género cultural, habría un levantamiento y una protesta. Por supuesto, esto es visto desde su propia perspectiva. Sin embargo, si viviéramos en los días de Exodo 21, a aquellos que atacaran y maldijeran a sus padres se los exterminaría (¡quizás eso llegue a ser una tendencia!) Sin embargo, anhelamos un Súper Héroe y aquel mito del personaje de moda –el héroe que se prepara para salvar el mundo se repite en los cines repletos de público. 

Podríamos discutir los cambios sociales que fomentaron la versión mediática de la evolución del hombre. Sin embargo, el enemigo de nuestras almas ha afilado sus formas inventivas antiquísimas para herir los corazones de hombres y mujeres y dañar la imagen de Dios en nosotros. Nuestro potencial y dones son negados o devaluados. El péndulo de la opinión se mueve entre el hecho de “que todos somos iguales” o “que todos somos distintos”. Se nos alienta a creer que no podemos tolerar lo que es “diferente”, entonces la vida sería sencilla y agradable. Tanto hablar de hermandad. Tanto hablar de ser necesarios. 

Hermanos, Maridos, Hijos, Tíos 

Personalmente, he descubierto que los hombres de mi vida son diferentes a mí. Tengo un padre, un hermano, un esposo, un hijo, cuñados, tíos, primos (y un perro). Estos hombres son frustrantes, divertidos, maravillosos y fueron diseñados por Dios. Nuestras necesidades humanas básicas son bastante parecidas. El Nuevo Testamento compara a los creyentes de ambos sexos como un templo santo, como parte del cuerpo de Cristo. “Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo” (1 Corintios 12:27). “Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones” (Efesios 4:7). “A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás… Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina” (1 Corintios 12:7, 11). Ninguno de nosotros tiene la opción de decir que no necesitamos cierta parte del cuerpo o que no es importante. Los ladrillos no lanzan ladrillos. 

Dios nos habla a través de símbolos y contextos. En el Antigüo y Nuevo Testamento, Él se compara con un padre. Jesús habló de la casa de Su padre, de nuestro Padre en el cielo. “Yo seré un padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:18). “Pero tú ves la opresión y la violencia, las tomas en cuenta y te harás cargo de ellas. Las víctimas confían en ti; tú eres la ayuda de los huérfanos” (Salmos 10:14). “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa” (Salmos 68:5). Ciertamente, el mundo de hoy está desesperadamente necesitado de hombres que busquen el corazón de Dios. 

Jesús nos ha comisionado para el ministerio de la conciliación. Debemos hablar de conciliación los unos a los otros, hombres y mujeres, esposos y esposas. Mientras tengamos una relación con Jesús con la ayuda del poder del Espíritu Santo, seguiremos adelante con la extraordinaria e inapreciable fuerza que nos otorga el apoyarnos los unos a los otros. 

Los hombres son personas preciosas. 

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Por Karen Spruill, M.A. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.

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La Amiga Necesita

Fotografia: Studiomill

No soy del estado de Florida y, como tal, conozco a personas que también han llegado de otros lugares. La queja que escucho de parte de ellos es que no tienen suficientes amigos. Extrañan a sus viejos amigos –a veces tanto, que vuelven a regresar de donde vinieron.

Los viejos amigos son absolutamente maravillosos; sin embargo, no deben ser una barrera para tener nuevos.  Es verdad que a veces cuesta encontrarlos. Parece que mientras más adultos somos, más nos cuesta hacer amigos.

He pasado por esto muchas veces a través de los años con mi marido al cruzar Estados Unidos debido a traslados relacionados con nuestros trabajos. He descubierto que no importa lo mayor que sea, necesito de mis amigas; compañeras con quienes almorzar, ir de compras pero, sobre todo, conversar.

Para la mayoría, el jueguito “la amiga necesita” comienza con nosotras cuando éramos pequeñas. Nos preparamos para crecer en la vida jugando al papá y la mamá, a la maestra, a la doctora, a la enfermera, etc. Nos reíamos tontamente –y nos poníamos la ropa y los accesorios de mamá que nos hacían sentir adultas y glamorosas– y hablábamos, hablábamos, hablábamos.

Excepto por la ropa y los accesorios que utilizamos hoy como adultas, el guión no es muy distinto. Reúna a dos o más mujeres y el parloteo sin parar es un hecho. Junto a la charla femenina, comienzan las risitas. Actuamos tontamente. Nos divertimos demasiado. Es raro que nos juntemos y no nos sintamos optimistas.

Aquejadas de Pobreza Emocional

Por supuesto que hay momentos en que también compartimos nuestras lágrimas. Es en esos valles en que nos damos cuenta del valor de las amigas. Si no las tenemos a mano para ayudarnos y confortarnos durante los momentos difíciles, nos sentimos aquejadas de pobreza emocional.

Las amigas no siempre concuerdan ni siendo niñas ni siendo adultas. Pero el centro que ata los corazones más fuertemente es la honradez en vez de la fachada. Somos lo que somos –y nos sentimos atraídas hacia otras amigas aunque no sean exactamente como nosotras. Esto es especialmente cierto con las amigas cristianas. Como cristianas, somos del mismo “tipo” y, a la vez, tan diversas. Es la diversidad lo que hace interesante esa amistad –y el orar juntas las vuelve más unidas.

Cierta vez, una enfermera del hospital local nos llamó por teléfono a mi esposo y a mí: “Vengan rápido, su amiga Clarene los necesita”. Cuando entramos a la pequeña salita anterior a la sala de urgencias, se sentó en una silla rodeada de su familia. Dijo, mirando en forma desorientada: “¡Se fue!” Un coágulo de sangre se había llevado la vida de su esposo Bill.

Con mi propia pena por haber perdido a ese querido amigo y sintiendo una total compasión por ella, caí de rodillas, frente a ella, le tomé las manos y oré. Sólo después de hacerlo me sentí como una intrusa. Le expresé a su hija cómo me sentía. Y ella respondió: “Una persona no puede escoger quienes serán sus familiares, pero sí quienes serán sus amigos. ¡Tú eres de los nuestros!”

Aquella semana Clarene y yo fuimos a comprar la ropa que usaría durante el funeral –y adivinen qué pasó. En la tienda nos reímos tontamente. Hablamos de “camaradas”. Deducimos que el Señor diseñó a las amigas de cualquier edad para que sean nuestras contrapartes. Para la mayoría de nosotras, son una parte necesaria de nuestra feminidad.

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Por Betty Kossick. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso.

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Contentamiento en Sus Brazos


Fotografía: Dreamstime

Mientras aquel día esperaba mi turno para subir a ver a una amiga en el hospital, noté que otra familia también esperaba al igual que yo. Subían dos o tres personas por vez durante unos 15 minutos más o menos y bajaban para permitir que otro grupo pudiera subir a visitar a su ser querido.

Una pareja tenía dos niñas pequeñas.  Si no hubiera puesto atención, jamás lo habría sabido. Las pequeñitas se comportaban asombrosamente bien. La mayor tenía unos tres años de edad, mientras que la más chiquita no tendría más de 18 meses. No se peleaban por sus juguetes o por cual de las dos se sentaba al lado de papá. Tampoco corrían por el lugar. Cuando una bolsita de papas fritas captó la atención de la mayor, le pidió a su padre que se la comprara, señalándola con sus deditos. Su padre gentilmente le dijo que no, que no podía comprarla en ese momento.

Me sorprendió comprobar lo que sucedió después. La niña no respondió con pucheros, ni llorando ni teniendo una rabieta. Escuchó la respuesta de su padre y eso le bastó. Tal vez sabía que su padre se la compraría, eventualmente; pero no en ese momento. La menor nunca se soltó de los brazos de su padre. Prestaba atención a todo lo que estaba pasando, pero estaba contenta, observándolo todo desde los seguros brazos de su padre.

Recuerdo haberme preguntado si las niñas se sentirían bien, porque eran muy diferentes a cualquier otro niño que jamás yo haya visto. Me reí por lo necio del pensamiento –los niños que se comportan bien son raros porque lucen extraños– pero desafortunadamente ese fue mi primer pensamiento aquel día.

Mientras meditaba un poco más acerca de esas niñas, otra idea vino a mí –¿no se supone que nosotros seamos como esas niñas?

Contentamiento en Sus Brazos

¿No se supone que estemos contentos en los brazos de nuestro Padre celestial, obedeciendo Su palabra y haciendo Su voluntad, sabiendo que Él jamás nos guiraría mal? ¿No deberíamos confiar en que si ponemos nuestra vida en las manos de Dios, todo estará bien? Filipenses 4:19 vino a mi mente: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” El texto bíblico no dice que solamente algunas necesidades serán suplidas, no dice que suplirá cinco necesidades por día, dice que Él suplirá todas nuestras necesidades. Dios suplirá cada una de las necesidades que tengamos, según Su riqueza.

Tal vez haya un día en que alguien lo observe y se pregunte si se siente bien debido a que usted maneja la situación de una forma en que jamás lo ha visto.

Cuando usted tiene la certeza de que Su padre celestial se preocupa por usted, no hay necesidad de estresarse por nada.

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Por Maxine Young. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.

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Palabras al Corazón


Fotografía: Dreamstime

Textos Bíblicos Claves que lo Ayudarán a Llevarse Bien con los Demás

No siempre nos llevamos bien con los demás. Pienso que Dios tenía muy claro que este sería uno de nuestros mayores problemas hoy en día. La Biblia es rica en recursos apuntados a ayudarnos con este problema, pero a menudo no le prestamos mucha atención. No utilizamos diariamente la Palabra de Dios para esforzarnos en llevarnos mejor con quienes amamos –o, incluso, con los desconocidos. Los siguientes textos bíblicos son un comienzo para usted, y los sugiero con la esperanza que lo inspiren para permitirle a Dios un mejor acceso a través de su corazón. Después de todo, ¡su corazón es el lugar para comenzar!

Ezequiel 36:26
Dios le dio a Ezequiel una magnífica visión de rejuvenecimiento del pueblo escogido. Vió cómo revitalizó a los israelitas que estaban virtualmente muertos en pecado. Los huesos secos revivieron otra vez, y el coronamiento de la obra de Dios fue darles corazones y piel nueva a su pueblo. Sacó el frío y la dureza de sus corazones representados en la visión a través de una piedra, y puso en ellos corazones que pudieran amar nuevamente. Al igual que lo hizo por ellos en esa visión, Dios puede hacerlo por usted en su vida diaria. Hemos sido endurecidos por las dificultades de la vida y por nuestros pecados; permitámosle a Dios quitar esos corazones de piedra y humanizarlos nuevamente.

Génesis 1:26-27
Todas las personas son creación de Dios. Es absolutamente moral que tratemos con dignidad y respeto la creación de Dios. Tenemos la tendencia de presentar todo tipo de excusas por la falta de dignidad y respeto con que tratamos a los demás. No puede haber excusa para deshonrar la creación de Dios. No importa cuán desvalorizada, enferma o mala puede llegar a ser una persona al sumergirse en una vida de pecado, nuestro deber moral es amarla como creación de Dios.

Miqueas 6:8
Miqueas fue llamado a “practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarse ante su Dios”. Él hizo hervir la sangre de muchos con un enfoque de última línea que enseña cómo llevarnos mejor con los demás. Sencillo de memorizar y de recordar, este pasaje bíblico puede servir como referencia en momentos cuando usted se sienta estresado o dispuesto a herir a alguien con sus palabras y acciones. ¿Cómo puede la humildad personal cambiar la dinámica de su agravio? ¿De qué forma el darse cuenta que ser una persona misericordiosa afecta su disposición hacia los demás? ¿Cambiaría su idea de justicia la forma en que usted piensa en cuanto a determinada situación?

Lucas 10:27
A menudo se le ha llamado “el doble mandamiento”: amar a su prójimo como a usted mismo. Este pasaje es muy práctico y está estrechamente relacionado a la regla de oro. Si tratamos a los demás de la forma en que nos gustaría ser tratados, podemos llevarnos mejor. Combine este enfoque con el amor ágape de Dios –que es, amar incondicionalmente –¡y se nos hará más fácil llevarnos bien con todos!

Colosenses 3:12-17
Me gusta este pasaje de Pablo (lo que sigue es igualmente importante, pero tendrá que ser tema de otro artículo) porque nos sitúa firmemente en una comunidad; la comunidad de la fe. La vida no es de nuestra propiedad. Todo lo que hacemos tiene como resultado consecuencias en nuestras vidas y en aquellas de quienes nos rodean.  Nuestras vidas están completamente interconectadas y Pablo reconoce cuán importantes son ciertos rasgos de carácter para los cristianos que desean convivir en paz.

Tal vez a usted le guste discutir y eso no le importa realmente llevarse bien con los demás. Pídale a Dios que remueva su corazón de piedra y suavice su disposición al cambio. Tal vez su anhelo de llevarse bien con los demás y que a menudo falla, esté bloqueando su habilidad para hacer una diferencia positiva en usted. Pídale a Dios que le dé fuerzas en momentos de debilidad. Él y Su Palabra lo pueden ayudar.

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Por Mark F. Carr. Reimpreso con el permiso de Pacific Union Recorder, agosto, 2008. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

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Tiempo de Abstenerse


Fotografía:Alex Brosa

Cuando mi padre cumplió los veinticinco años, también era un veterano de la guerra. Reclutado a los dieciocho, abandonó su hogar para servir en el Signal Corps durante la Segunda Guerra mundial y utilizó aquel medio para realizar sus estudios universitarios. Comenzaba su carrera como arquitecto.

Para cuando yo tenía veinticinco años de edad, ya llevaba casado hacía cuatro años y trabajaba en mi primera obra como ingeniero. Había dejado mi hogar a los veinte, un año antes de que me casara.

Cuando mi hijo mayor cumplió los veinticinco, él… todavía vivía en casa. Bueno, no es justo que diga eso de él, porque dos días después de su vigésimo quinto cumpleaños se mudó de casa para comenzar su primer trabajo como ingeniero.

Como ingeniero, yo trabajo con tendencias. No estoy seguro de que me guste lo que observo aquí. Si esta tendencia continúa, los hijos de mis hijos abandonarán el nido alrededor de su cumpleaños número treinta. “¿Y qué hay de malo con eso?”, dirán algunos.

Es obvio para mí. Que todavía estén a su lado mis no-lo-bastante-adultos nietos ¡cuando mis hijos tengan sesenta!

Viviendo por Sí Solos

No es realmente eso lo que quiero decir. Pero los hijos no llegan a ser adultos hasta que están viviendo por sí solos, tomando sus propias decisiones de la vida cotidiana. Sabiendo eso, deberán tomar tiempo para hacer sus propias comidas o pasar hambre; la ropa sucia no aparece milagrosamente limpia sobre su cama a menos de que la lave y las utilidades tienen una forma inoportuna de estancarse a menos de que usted pague esas cuentas –todo esto tiende a enfocarse en un solo pensamiento. Especialmente después de la primera vez que usted lo olvidó.

Mi hijo del medio, que ya salió de la universidad, vive por primera vez en su departamento. El cambio que tuvo en sólo dos meses es notable. Es más independiente y más inclinado a hacer lo que realmente necesita, en vez de preguntar primero. Pero hay mucho más. Nuestros hijos están programados para ser productivos –para producir, para contribuir.

No importa la edad que tenga. Usted crecerá cuando transite por sí solo por el mundo. Las personas están mental y físicamente maduras al final de la adolescencia. Alargar la adolescencia de su hijo más allá de esa edad, no importa cuán satisfactorio sea en el ámbito personal, hará que realice un mal desempeño. La independencia tiene su propia dignidad y valor.

Nuestros hijos son más felices sabiendo que pueden pararse en sus propios pies y lograr cosas en la vida a través de sus propios esfuerzos. Por duro que pueda parecer, permita que sus hijos abandonen el nido.

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. . . tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntarlas, tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar” (Eclesiastés 3:1 y 3:5).

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Por Mark N. Lardas. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1995.

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Consejos para las Nuevas Mamás


Fotografía: Jyn Meyer  

P: Mi bebé es tan revoltoso que siempre estoy agobiada, triste y estresada. ¿Qué puedo hacer?

R: Ser una nueva mamá no es fácil. Dar a luz a un niño revoltoso puede ser agobiante. ¡Es importante sentirse apoyada por otras mamás! Descubra algún grupo local de apoyo para las madres en su área, ¡o empiece uno, tal como el de Proverbs 31 Sisters! (www.proverbs31sisters.org).

Para esos días cuando usted se sienta estresada, salir a caminar tirando del cochecito puede ser una fabulosa idea. El ejercicio la relajará y aliviará su tensión. Le otorgará una buena dosis de endorfina que hará que se eleve su estado de ánimo.

Si se siente agobiada, coloque a su bebé en su cuna, dele un beso y regrese 15 minutos más tarde.

Pase más tiempo con ellos. Mis bebés siempre estaban felices cuando pasaba más tiempo con ellos. Puede que la casa no esté tan aseada, pero usted se sentirá mejor y con más cordura.

En cuanto a la limpieza del hogar, cuando los bebés están revoltosos la casa se desordena. Determine cuáles son sus mayores problemas y encuentre una solución fácil. He aquí algunos consejos:

Juguetes Desordenados: Si usted tiene uno o dos hijos más grandes que su bebé, los juguetes pueden ser un verdadero problema. Póngalos TODOS en una caja, excepto dos o tres de los favoritos de sus hijos y lleve la caja al ático o al garage hasta que las cosas se tranquilicen. Rote un juguete a la vez y pídale a sus hijos que los ordenen antes de obtener uno nuevo (este es el sistema que utilizo en mi hogar.)

Ropa Sucia Desordenada: Coloque a su bebé en el corralito. Ponga la ropa en la máquina de lavar. Repita lo mismo, treinta minutos después con la secadora de ropa. Media hora después, doble la ropa y deposite a su bebé sobre la tibia ropa de la cesta y llevélo, pieza por pieza, poniendo la ropa en su lugar. Cántele una canción alegre mientras trabaja. Haga un lavado por día y estará bien. Haga que todos reutilicen sus toallas después del baño y lávelas una vez por semana.

Cocina Desordenada: Use platos y vasos deshechables por un tiempo. Así, sólo tendrá que lavar las cacerolas. Use toalla de papel en la cocina cuando haya derrames y lave las toallas de tela y las esponjas cada tarde, en agua espumosa y con un poco de cloro. Cocine recetas simples -espaguetis, ensaladas, chile, papas asadas y comidas realizadas en ollas de lenta cocción que puede encender al despertarse por la mañana.

Baño Desordenado: Limpie el baño mientras asea a su bebé. Si su bebito no puede sentarse aún, compre una bañerita que pueda colocar dentro de la tina y déjelo chapotear en el agua mientras limpia el piso, el toilet o el lavamanos. Eso sí, ¡nunca lo deje solo! Limpie la tina tan pronto haya vestido a su bebé.

Pisos Desordenados: Pase la aspiradora mientras carga a su bebé. Pídale a su esposo que barra y limpie la cocina después de la cena.

Preocúpese de levantarse por la mañana y de vestirse completamente. Acomódese el cabello y póngase algo de brillo en los labios. Aproveche los momentos en que amamanta a su bebé para leer un buen libro cristiano que le ayudará a crecer en su fe y a ser una mejor esposa y madre.

Reclame alguna promesa de la Biblia que Dios le haya dado y repítala mientras ore: “Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Medite diariamente en la palabra de Dios. Todo lo que usted necesitará en la vida, está en las páginas de la Biblia. Sé que no es fácil. Pero no durará para siempre. Ore siempre por su pequeño. ¡Dios se preocupa de él aún mucho más de lo que lo hace usted!

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Por Melissa Ringstaff. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.

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Tramposos


Foto: Penny Mathews

Parecía que antes el copiar en una prueba era considerado como algo sencillo; casi como escribir las respuestas de las preguntas difíciles en el antebrazo o mirar sobre el hombro del compañero buscando la explicación correcta a ese difícil problema matemático. Los tiempos ciertamente han cambiano y detectar a los tramposos se ha vuelto cada vez más difícil.

En Meridian, Idaho, las escuelas han decretado una prohibición acerca del uso de iPods y otros reproductores de música digitales durante los períodos de exámenes. Pareciera que los estudiantes no tienen ningún problema con buscar las respuestas de audiofrecuencia a las preguntas existentes en la prueba, así que fingen estar escuchando música cuando en realidad están accesando material de contrabando. 

Las escuelas ya han prohibido el uso de teléfonos celulares (amigos de los examinados que estaban fuera del aula les enviaban las respuestas a través de mensajes de texto) y de gorras de béisbol (porque los niños escribían las respuestas bajo ellas.) Pero esta nueva restricción hace mucho más complicado aquello que el estudiante puede llevar al aula durante una prueba escolar. Es otro esfuerzo para detener a los tramposos, pero pienso que no hará mucha diferencia. 

Un Asunto Mucho Más Profundo
 
¡El hacer trampas es algo que ha perdurado por mucho tiempo! Ya sean gorras de béisbol, teléfonos celulares o iPods, el problema es un asunto mucho más profundo que sólo saber qué llevar o no al aula. Este es un asunto moral y hasta que ese aspecto no se arregle, probablemente los esfuerzos que se hagan no causarán mayor impacto. 

Tim Dodd, Director Ejecutivo del Centro para la Integridad Académica de Duke University, dijo lo siguiente en cuanto a este tema: “El tratar de luchar contra la tecnología sin un diálogo acerca de los valores y las expectativas, es un caso perdido.” ¡Concuerdo totalmente! Este asunto comienza en el hogar y si como padres no instruimos a nuestros hijos acerca del derecho y de la injusticia, ellos pueden decidir tomar sus decisiones en la escuela basadas en las trampas que ven hacer a sus compañeros. 

Este, bajo ningún motivo, es un método infalible; pero el sentarse a conversar con nuestros hijos y discutir su integridad académica ciertamente puede ser un paso hacia la dirección correcta. Ah, y nuestra integridad en la vida también tiene que ver con nuestro rol como padres. Si nuestros hijos nos han visto permanecer por horas hablando por teléfono mientras nuestra esposa no está en casa, o han presenciado la forma en que jugamos con la verdad al tratar con un negocio, entonces creo que probablemente estamos siendo un poquito hipócritas al respecto. 

Honestamente, este es un tema del corazón y necesita ser tratado individualmente con nuestros hijos. A menudo, viven de acuerdo a nuestras expectativas; lo que esperamos de ellos y lo que esperamos de nosotros mismos. Si queremos que nuestros hijos sean honestos, la honradez no es sólo la mejor póliza para nuestras familias… ¡debe ser la única! 

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Por Michael Temple. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

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En Acorde


Fotografía: Dreamstime

Fue un chiste malo. El orador había comparado estar en acorde o en conformidad con los demás, a estar juntos en un carro: en un Honda Accord. Y eso me hizo pensar en mi amiga Lily.

Lily y yo hemos atravesado por nuestros mejores y peores momentos juntas y, recientemente, empezamos a apoyarnos mutuamente en nuestra vida espiritual. Lily me comprende, conoce mi forma de pensar, las metáforas fuera de lo común que utilizo para darle sentido a lo que le digo.

Cuando tiene que ver con nuestra vida espiritual, Lily y yo podemos hablar durante horas y ella es la primera persona a la que acudo cuando he pensado en algo, tengo una pregunta o, incluso, un problema. En muchas formas ella es mi compañera de viaje en mi ruta espiritual. Definitivamente, vamos juntas en el carro. Tenemos conversaciones de corazón a corazón que me dejan satisfecha espiritualmente. Veo a Dios obrando en ella y a través de ella casi a diario. A menudo nos entusiasmamos descubriendo similitudes en nuestras vidas y en nuestras luchas y nos decimos: “¡Sí! ¡Sí, compañera, te entiendo perfectamente!”

Dios me ha bendecido enormemente poniendo a Lily en mi vida y nos provee el sustento necesario para “vincularnos”.  Ella me anima y me hace sentir más fuerte cuando no lo estoy. La Biblia dice que debemos apoyarnos mutuamente como creyentes y hermanos en Cristo. Gracias a Lily puedo comprender perfectamente el por qué.

Si usted tiene a alguien como Lily en su vida, aprécielo y saque ventaja de esa gran relación.  Si no es así, le aconsejo firmemente que observe detenidamente entre sus amistades y encuentre a esa persona con la que usted se sentirá lo suficientemente segura como para viajar con ella.

Compañeros de Viaje

Sea que tenga o no un “compañero de viaje” existen decenas de formas para fortalecer las relaciones espirituales con aquellos cercanos a usted.

Únase/comience un grupo de estudio bíblico: los grupos son una excelente forma de hacerlo salir de su zona de comodidad y brindarle nuevas perspectivas para cada situación. O, si los grupos no son de su gusto, una pequeña reunión de dos o tres puede transformarse en una excelente forma para compartir cosas, pero no sienta temor de compartir lo que piensa, aunque ese pensamiento, problema o idea le parezca tonto.

Mantenga una caja de oraciones. Escoja una caja de zapatos vieja (o la caja que usted desee) y ponga en ella pedacitos de papel donde habrá escrito peticiones de oración. Estas pueden compartirse o mantenerse privadamente. Además, preocúpese de orar por su compañero/a durante el día. (A Lily le gusta usar alarmas que le recuerden de sus oraciones y dondequiera que esté cuando esta suena, se detiene y toma un momento para orar.)

Más importante que todo, mantenga abierta la comunicación: Las relaciones humanas son tema importante, asuntos frágiles que pueden terminar, desaparecer o terminar sin aviso. Para que usted y su compañero de viaje se mantengan fuertes, las líneas de comunicación deben estar abiertas entre ustedes y con el Creador de todo. Él es la base de todas las relaciones.

Que Dios lo bendiga en sus viajes y siempre pueda tener un compañero de ruta: ellos logran que el viaje sea más significativo.

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Por Raquel Levy. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

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Deshaciéndose del Equipaje


Fotografía: Linda DuBose

Luego que Pam sufriera la pérdida de su madre, pasó unos días ayudando a su hermana a ordenar la casa y a guardar algunos artículos que pertenecían a su madre. Cuando Pam regresó a su hogar, la fui a recoger al aeropuerto. Venía llorando. La aerolínea había perdido su equipaje con algunos objetos especiales que habían pertenecido a su madre. De todas las maletas del mundo, ¡tenía que perderse precisamente ésa!

Nunca es divertido perder el equipaje, especialmente cuando hay objetos de valor en su interior. Pero quizás exista un tipo de equipaje que cargamos diariamente y que tal vez debiéramos perder para siempre. Considere la siguiente lista: 

• El equipaje de los malos hábitos. Sólo toma 21 días establecer un nuevo hábito. Qué tal si perdemos el equipaje de los malos hábitos y en su lugar establecemos algunos buenos como hacer ejercicio, orar, decirle cada día frases hermosas a sus seres queridos, pasar más tiempo juntos o idear otros hábitos para reforzar la unión familiar. 

• El equipaje de la pobre comunicación. Haga planes diariamente para pasar momentos de calidad y de comunicación verdadera con su familia. Hable en forma respetuosa, escuche atentamente y responda gentilmente. 

• El equipaje de la falta de atención. Muchos matrimonios mueren debido al descuido. Deshágase de ese equipaje para su bien y en su lugar impóngase la meta de suplir las necesidades emocionales de su pareja. Recuerde aquellos días cuando eran novios y todas las cosas que usted hacía para que ambos se sintieran felices. Una vez que lo haga, comience a tratar a su pareja como lo hacía cuando aún no estaban casados. 

• El equipaje del pecado. “Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades y echará a lo profundo del mar nuestros pecados” (Miqueas 7:19 RV). Cada vez que leo este pasaje bíblico me imagino volando sobre el océano y dejando caer en la parte más profunda de él, todo mi equipaje de pecado para nunca más volverlo a ver. Si Dios puede hacer eso, ¿por qué no permitir que las heridas del pasado también sean enterradas para siempre?
 
• El equipaje de una espiritualidad vacía. Muchos sufren de anorexia espiritual pensando que están con sobrepeso, cuando en realidad están al borde de morirse por privación del alimento divino. Mientras que el ingrediente más importante para un matrimonio exitoso y feliz es la relación íntima que cada individuo tiene con Dios, la pareja descuida esa oportunidad que le puede llevar al desastre. Deje atrás su vida espiritual vacía y aliméntese diariamente de la Palabra de Dios, individual y corporativamente. 

• El equipaje del resentimiento. La palabra resentimiento proviene originalmente del latín resentir que significa “acción y efecto de resentirse”. No sea histórico, trayendo el pasado una y otra vez cada vez que tenga un desacuerdo. En vez de eso, escoja perdonar. El equipaje del resentimiento es una carga muy pesada –deséchelo para su propio bien. 

Volviendo al equipaje perdido de Pam. La línea aérea nos aseguró que buscaría la maleta de Pam, pero que el próximo vuelo no llegaría hasta la noche. Tan pronto como nos enteramos que el avión había aterrizado, Pam llamó a la línea aérea y le dijeron que su maleta había llegado y se la entregarían antes de las 2 de la madrugada. Esperó hasta que el equipaje estuvo en sus manos y su precioso contenido a salvo. Este es un equipaje bueno de conservar, pero el equipaje que nosotros guardamos en la trastienda de nuestras vidas, aquel equipaje que daña nuestros matrimonios y familias –deséchelo, y nunca más mire hacia atrás. 

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Por Claudio Consuegra. Reimpreso con el permiso de Mid-America Outlook, Vol. 28 #3 Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

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Aprendiendo a Compartir


Foto: Nicholas Sutcliffe

Las noticias del servicio Reuters informaron recientemente que Branko Kivkov, un granjero de 76 años de edad de Belgrado, compró un molinillo y cortó todas sus herramientas por la mitad después que un tribunal de la corte le ordenara dividir sus posesiones con su ex mujer. Reclamó que “aunque hubiera estado listo para entregarle a su mujer Vukadinka la mitad de lo que adquirió durante su matrimonio de 45 años,” se enojó tanto por el mandato de la corte de darle la mitad de la granja, que cortó todo por la mitad –incluyendo “pesas del ganado, una grada y una máquina sembradora”. Declaró a un periódico local que “todavía no decido cómo dividir la vaca. Ella tiene que decirme qué parte quiere –la parte con los cuernos o la parte de la cola”1.

¡Qué divorcio!

La conducta del señor Zivkov parece ser un llamativo ejemplo de cómo deshacernos de lo que nos molesta. Puede haber cumplido con el mandato de la corte de dividir sus posesiones con su mujer, pero ninguno de los dos podrá utilizar las mitades de la misma. Así como lo tonto de su actuar, estoy seguro que la mayoría de nosotros se sentiría tentado a tener una conducta irracional o infantil –¡especialmente cuando somos provocados por un miembro de nuestra familia!

Darse a Sí Mismo

Puede parecer difícil compartir alegremente –no sólo lo que nos pertenece, sino especialmente el tiempo, la compasión y la paciencia. Les enseñamos a nuestros hijos a compartir sus juguetes, pero podemos ser bastante egoístas cuando se trata de darnos a sí mismos, especialmente cuando nos sentimos agobiados por el trabajo u otras obligaciones. Compartir sinceramente, no a través de una separación rencorosa, sino del acto genuino de escuchar, conversar o simplemente animar a la otra persona–, es uno de los mayores regalos que podemos obsequiarle a los demás. Quizá no sea sorprendente que cuando usted comparte de esta forma, no se quedará con la mitad de lo que logró en la vida, sino con mucho más.

Aprender a compartir de buena forma necesita práctica y dedicación. La inversión lo vale –¡especialmente si no tiene que elegir entre unos “cuernos” y una “cola”!

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Por C. Myers. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

1 Reuters News, 4 de abril, 2008

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Infierno en el Frente


Photo: MorgueFile

“…Son ellos los que realmente sufren.” Las lágrimas brotaban de los ojos del soldado vestido de caqui mientras me presentaba a su esposa y a sus dos hijos. Habíamos disfrutado de la celebración anual de la Navidad en nuestra iglesia y habíamos incluido un poema acerca de los soldados en la época navideña. Este guerrero que recién había regresado de Irac fue lo suficientemente amable para ser parte del programa y se mantuvo en posición firme junto a la bandera mientras se leía el poema. Fue un sencillo y conmovedor momento, en donde las lágrimas caían por las mejillas de la mayoría de los pocos que estábamos allí.

Cuando la congregación abandonaba la iglesia, le extendí mi mano, y le dije: “Gracias por servir a nuestra nación.” “Está bien,” contestó él, “pero son ellos los que realmente sufren.” Señaló a su esposa y a sus hijos, mientras los presentaba. Miré los ojos de su joven esposa. Estaban rojos e hinchados. Este padre y esposo recién volvía de su período de servicio y sería llamado nuevamente para servir a su país luego de que las vacaciones navideñas llegaran a su fin.

Rabia de que Exista la Guerra

Me fijé en el pequeño bebé que ella tenía en sus brazos y mientras me agachaba para estrechar la mano de su hijo de tres años de edad, me invadió la emoción por toda esa injusticia. Sentía rabia al pensar que ese niñito de tres años tendría que amar a su padre a larga distancia, con ninguna garantía de que regresara. Me enojé al comprobar que esta mujer de veintitantos años tuviera que sostener a su pequeña familia sin la presencia física del hombre a quien adora. Pero, por sobre todo, sentí rabia de que exista la guerra.

Ha pasado el tiempo desde aquello, pero esa escena no se ha apartado de mi mente. No he podido dejar de pensar en el hecho de que la guerra no es sólo un “infierno” para nuestros héroes que luchan batallas diarias en lejanos lugares y duermen en camas extrañas, lejos de sus familias. La guerra también es un verdadero infierno en el frente civil.

Como un simple ciudadano, tal vez no pueda realizar cambios en los asuntos gubernamentales, pero puedo hacer mucho más que simplemente decirme a mí mismo: “Eso es muy malo” cuando me enfrente a situaciones tan agobiantes. Quizás podría hacer un llamado telefónico, o enviarles una tarjeta diciéndoles que estoy orando por ellos. O tal vez podría enviar a mis hijos a que les llevaran una barra de pan casero que mi esposa hornea. Podríamos ir a visitarlos y averiguar si hay algún pequeño desperfecto que se podría arreglar si su esposo estuviera en casa.

Puede que no sea mucho, pero es algo, y les demuestra a quienes viven un “infierno” diario que a los demás también les importa. Les demuestra, palpablemente, que apreciamos el servicio de quienes tratan desinteresadamente de convertir a nuestro mundo en un lugar más seguro. Es lo menos que podemos hacer.

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Por Michael Temple. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

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